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Bibliografía

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    Brewer, M.B. ETHNOCENTRISM AND PREJUDICE: A SEARCH FOR UNIVERSALS en Crandall, C.S. y Schaller, M. (Ed.) "Social Psychology of Prejudice: Historical and Contemporary Issues". Kansas, Lewinian Press (2004).

     

    El término “Etnocentrismo” fue acuñado por W.G. Sumner en 1906 en su libro “Folkways”. Su significado viene de la observación de la forma en que los acuerdos sociales se basan en la diferencia entre intra-grupos y extra-grupos. Consistiría en considerar los valores y actitudes del propio grupo como superiores y se juzgarían los valores ajenos como subordinados respecto a los nuestros.

     

    Las relaciones intra e inter grupales se basan en unas premisas que ya han sido asumidas psicológicamente por el grupo y que se fundamentan en la visión contrapuesta nosotros/ellos que deriva del mencionado etnocentrismo. La autora presenta una serie de ideas relacionadas con el origen de los prejuicios y sus distintas tipologías basándose en diversos estudios e investigaciones.

     

    >Lecciones transculturales: Analizando los datos de investigaciones realizadas en tres continentes (África, Asia y América) y basadas en entrevistas en las que los informantes pertenecían a culturas que no habían tenido relación con el colonialismo se llegaba a la conclusión de que una de las principales teorías de Sumner no se cumplía. Sumner señalaba que la cohesión dentro de un grupo estaba directamente relacionada con las buenas o malas relaciones que este grupo tenía hacia fuera. Es decir, habiendo hostilidad externa el grupo estaba muy unido y por el contrario no lo estaba en ausencia de una amenaza externa. Las entrevistas en cambio mostraban una amplia gama de actitudes hacia los extra-grupos pero estas eran independientes de la situación interna. Brewer concluye que aunque la preferencia por el intra-grupo y el prejuicio por el extra-grupo están relacionados tienen distintos orígenes y consecuencias.

     

    >Lecciones del laboratorio: Una investigación realizada en Bristol (Inglaterra) concluía que el simple hecho de clasificar a los individuos en categorías sociales de manera arbitraria era suficiente para reproducir las discriminaciones intra/extra-grupo. En todos los casos estudiados la construcción de categorías determinaba las interacciones aún no existiendo una historia común o ningún tipo de conflicto por los recursos. El establecimiento de una simple diferenciación nosotros/ellos bastaba en muchos casos para generar situaciones de exclusión. Por lo tanto las categorías sociales preestablecidas tienen una influencia enorme a la hora de formar pensamientos y sentimientos que influyan en el comportamiento de la gente.

     

    >Hipótesis del contacto: esta hipótesis se basa en una idea simple. Si la separación de los grupos es lo que alimenta los prejuicios, éstos se deberían de superar promoviendo el contacto. Cuando un individuo interacciona con otro las categorías identitarias pueden ser de-construidas ya que las características asignadas previamente pierden su significado.  La repetición de experiencias individuales puede reducir el significado social de las categorías pero no suele ser suficiente para romper con el prototipo de categoría general y por lo tanto cambiar una actitud generalizada. Aquí la autora insiste en que la diferencia entre el contenido de la categoría social y el proceso de diferenciación intra/extra-grupo y sus emociones asociadas. Aún siendo diferentes ambos derivan de una construcción de las categorías sociales. Esta siempre implicará el uso de prejuicios aunque sea de diferente manera para cada caso.

     

    >Categorización social: Las discriminaciones basadas en prejuicios se desarrollan cuando las personas son tratadas de manera distinta debido a su pertenencia a una categoría social determinada. Brewer nos habla de tres tipos de prejuicios. El primero consiste en la actitud de favorecer siempre al intra-grupo. Aquí nos basaríamos en una supuesta afinidad intra-grupal que aunque no nos provocase ninguna hostilidad hacia fuera haría que dividiésemos nuestro discurso en Nosotros/Otros. El segundo tipo sería un prejuicio acompañado de una hostilidad manifiesta que formaría una imagen confrontada Ellos/Yo. Este prejuicio hace que nos tomemos actitudes externas como algo personal que puede no afectar a la totalidad de nuestro grupo. El tercer y último caso sería el típico Nosotros/Ellos que se da como un prejuicio que surge cuando existe una competición entre grupos y el beneficio del nuestro viene en detrimento del extra-grupo.

     

    Estas tres formas no son exclusivas sino que se relacionan y se combinan entre ellas. Muchos prejuicios “crónicos” implican elementos de los tres tipos. Además, los propios miembros del grupo mezclan y tergiversan las categorías. Es muy común que los individuos hablen sobre la intención que tienen de preservar la identidad del grupo (tipo 1) pero en realidad lo que les mueve es una hostilidad que no se pueden explicar (tipo 3). 

     

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